viernes, 10 de abril de 2015

La delincuencia y las pequeñas cosas

No era la mejor forma para reiniciar mi blog, pero tampoco puedo hacerme el indiferente ante el tema.

Ayer me tocó vivir (otra vez) y contar ese típico relato postdelincuencia que es tan cotidiano escuchar en redes sociales, conversaciones informales o en cualquier ocasión: Ayer me asaltaron en el bus.

No voy a ahondar en detalles porque el móvil, lastimosamente ya los conocemos. Gracias a Dios no me pasó nada y sólo tuve que entregar el dinero para no sufrir una potencial agresión. Pero bueno, con esta es la enésima vez que me toca sufrir algo así en más de 15 años que tengo de ocupar las unidades de transporte público. 

Por otro lado, también se vive el lado más amargo de la delincuencia: cuando algún hermano salvadoreño es ultimado. No importa si es un civil desconocido, policía o alguien vinculado a una asociación ilícita, es NUESTRO HERMANO SALVADOREÑO. 

Durante este 2015, sólo en estos primeros tres meses del año se han registrado cerca de 19 masacres u homicidios múltiples, los cuales han cobrado 80 vidas (según datos oficiales y una publicación de La Prensa Gráfica), de las cuales han sido civiles, policías y pandilleros de ambos bandos.

Ayer reflexionando antes de dormir, llegué a una conclusión: nosotros somos los principales gestores de esta escalada de violencia. En el "nosotros" agrego a gobernantes y pueblo. 

Somos una retahíla de gente que sólo pensamos en nuestros intereses. Por un lado tenemos a dos partidos incompetentes (ARENA y FMLN) con consignas obsoletas y ridículas. Ambos han gobernado mal. No hay vuelta de hoja. Al final, los dos son la misma cosa al subirse a la silla presidencial. 

Por otro lado somos un pueblo, mezquino, mediocre, clasista, "vivián", violento e indiferente. si, señor, eso somos. Aceptémoslo, para que de una vez saquemos nuestras verdaderas características positivas

Es claro que vamos a encontrar estas características en todos los círculos sociales. Es un común denominador nuestro. Mismas que erróneamente las calificamos como "virtudes" del salvadoreño. 

Rompamos este circulo vicioso y empecemos desde un espacio tan sencillo: nuestro hogar. Creo que es el primer "mundo" que tenemos que cambiar si queremos mejorar nuestro "universo salvadoreño". Hagámoslo, iniciemos desde ahí aplicando y cimentando nuestros principios y valores.

Yo voy a empezar a hacerlo más a fondo en mi casa, para luego pasar a mi colonia, a mi trabajo, a mi iglesia u organización a la que me congrego, a mi grupo de amigos. A la sociedad en sí. ¿quién se une?

Una vez el padre Castillo SDB (Sacerdote de Don Bosco), director del centro de estudios en el que asistí en mi época de primaria, dijo esta frase que quedó en mi ser: "Dios está en las cosas pequeñas".

Porque las pequeñas cosas de la vida se acumulan, se traducen al comportamiento de las personas y afectan a sus vidas.

En ese momento no lo comprendí. Ahora, a mis 28 años estoy dispuesto a ser un "detallista" de mi vida. No es ser "clavado" u obsesivo, es el deseo porque cada rol que tomemos lo hagamos con pasión, esmero y dedicación. Llevemos nuestra paz, principios y valores poco a poco a la sociedad. Se puede. 

Pero esto solo se puede llevar a cabo con un componente muy vivo y fundamental: Dios. De cualquier forma de interpretación, Él siempre nos va llevar AL AMOR, LA PAZ Y EL ORDEN. Como católico, estoy llamado a pedir y orar por mi enemigo, por el que me agrede. pero el mismo tiempo a denunciar y señalar con argumentos cuando se comete una injusticia. 

¡Vamos!, hagamos esto desde nuestro propios círculos y así hagamos más grande el espiral de esperanza. Yo creo en mi gente, yo creo aún en mi país. Lo podemos hacer. 

¿quién se une? 

(Infográfico tomado de La Prensa Gráfica):